El cuento de hoy, a pesar de ser muy conocido, no deja de ser muy útil y enriquecedor. ¿Cuánto pesa un vaso de agua?

Un profesor estaba desarrollando una clase grupal cuando, de repente, levantó un vaso de agua. Todos esperaban la típica pregunta: “¿Está medio lleno o medio vacío?”

Sin embargo, preguntó:

– ¿Cuánto pesa este vaso?

Las respuestas variaron entre 200 y 250 gramos. Entonces el profesor les respondió:

– El peso absoluto no es importante. Depende de cuánto tiempo lo sostengo: si lo sostengo un minuto, no representará un problema; pero si lo sostengo durante una hora, me dolerá el brazo. Si lo sostengo un día, mi brazo se entumecerá y paralizará. El peso del vaso no ha cambiado, siempre es el mismo. Pero cuanto más tiempo lo sujeto, más pesado y más difícil de soportar se vuelve.

Este cuento nos recuerda que las preocupaciones, los pensamientos negativos, los rencores y el resentimiento son como ese vaso de agua. Si pensamos en ellos un rato, no pasa nada. Si pensamos en ellos todo el día, empiezan a doler. Y si pensamos en ellos durante toda la semana, acabaremos sintiéndonos paralizados e incapaces de hacer nada. Por eso, debemos aprender a dejar ir todo aquello que puede dañarnos.

¡¡Feliz semana a todos y no os olvidéis de sonreír por favor!!