La historia del taxista ultrajado trata sobre la capacidad que tenemos a la hora de reaccionar ante estímulos desagradables o amenazantes del día a día. Cada persona tenemos el poder de darle mayor o menor importancia a lo que va sucediendo. Todo depende de nuestra interpretación y de nuestras prioridades. Es probable que os recuerde a otra fábula que compartimos hace unos meses, si queréis podéis leerla pinchando aquí.

Un hombre andaba con mucha prisa un día y el tren que normalmente tomaba tenía un retraso de media hora, así que no se lo pensó dos veces y tomó un taxi.

Cuando el taxi intentó abandonar el carril preferencial, otro coche salió de la nada y el taxista tuvo que frenar con fuerza. Después de algunos segundos, que parecieron eternos, el taxi finalmente se detuvo y, por pocos centímetros, no ocurrió un accidente.

Sin embargo, el asunto no terminó ahí. El conductor del coche, aunque no tenía razón, se bajó del vehículo dispuesto a discutir con el taxista. El hombre no daba crédito a lo que sucedía: en vez de disculparse, el conductor le echaba la culpa al taxista y adoptaba una actitud agresiva. Aquello amenazaba con convertirse en una pelea en toda regla y no podría llegar a tiempo a su reunión.

No obstante, el taxista cambió el rumbo de los acontecimientos. En vez de enfadarse, le sonrió al conductor iracundo, lo saludó y retomó la marcha, haciendo oídos sordos a sus palabras amenazantes. Sorprendido, se preguntó cómo aquel hombre había sido capaz de actuar con tanta ecuanimidad. Entonces el taxista le dio una lección:

Le explicó que hay muchas personas que son como un camión de la basura porque van por el mundo llenos de “residuos emocionales” (entiéndase rabia, frustración, insatisfacción, pesimismo). Y cuanta más basura acumulan, más sienten la necesidad de encontrar un sitio donde descargarla, pues no pueden soportar el peso de esas emociones. Por tanto, si se lo permitimos, descargarán esa basura encima de nosotros y nos arruinarán por completo el día.

Esta historia nos muestra la importancia de mantener el equilibrio ante situaciones desagradables y a tener claras nuestras prioridades. De esta manera, no permitiremos que cualquier persona contamine nuestro estado emocional. Seremos capaces de decidir con quién emplear nuestro tiempo y esfuerzo.

¡¡Feliz semana a todos y no os olvidéis de sonreír por favor!!